Comienzo estas líneas teniendo la certeza de que los tres sujetos que escribimos nuestros pensamientos en este blog tenemos una preocupación común: La transformación de una sociedad cuyo ordenamiento (entiéndase desordenamiento) va en total contradicción con la naturaleza --tanto material (del planeta en que vivimos) como espiritual-- a una sociedad sustentable en la que no existan esas contradicciones (una utopía), la manera en la que se podrá lograr dicha transformación nos es totalmente desconocida mientras no entendamos profundamente la naturaleza de la sociedad en la que vivimos.
Entender la naturaleza de la sociedad actual sin duda es una tarea titánica pero no imposible, antes de llegar a dicha meta debemos analizar algunas teorías que pretendieron ser una herramienta para conocer la sociedad, en este escrito (o como se le quiera llamar) buscaremos hacer una crítica a la teoría marxista, no sin ser conscientes de que quizá tenemos un conocimiento de dicha teoría incompleto y por lo tanto cabe la posibilidad de que sea un análisis inexacto y hagamos una crítica a una teoría marxista sou generis.
Marx aseguraba que no había categorías analíticas inmutables, que éstas eran producto de una sociedad históricamente determinada, estoy de acuerdo con su planteamiento, no podemos imaginar el robo en una sociedad primitiva en que aún no existía la propiedad y sólo existía la posesión o la no apropiación de las cosas en una sociedad capitalista como la conocemos actualmente. Si Marx nos demostró la certeza de tal afirmación, ¿Por qué no pensamos que su teoría es para una sociedad históricamente determinada? Toda la teoría marxista fue escrita bajo condiciones totalmente distintas a las actuales, lo más destacable de la sociedad de aquel tiempo es que el capitalismo vivía todavía una etapa de adolescencia, era incapaz de mitigar sus graves contradicciones, las cuales se manifestaban en todos los ámbitos (financiero, político, ambiental, familiar, etc.) y usaba la violencia para proteger el status quo, seguramente fue esa la razón de que Marx y Engels aseguraban en el Manifiesto del Partido Comunista que el capitalismo estaba embarazado de tanta producción, que las fuerzas productivas Europeas estaban demasiado desarrolladas como para poder continuar su desarrollo bajo el modo de producción capitalista y que era inevitable el triunfo del proletariado y la instauración de un Estado obrero.
La historia nos demostró que el capitalismo podía evolucionar y desarrollar sus fuerzas productivas a un nivel impensable para aquellos teóricos del siglo XIX, en la crisis del 29 y motivado por la existencia del primer Estado proletario, volvió a surgir la esperanza de que el capitalismo no podría mantenerse a flote pero la burguesía tuvo la inteligencia suficiente para darse cuenta de que con el establecimiento del Estado de Bienestar en el primer mundo y el Estado de barbarie militarista en el tercer mundo podría superar la dura prueba de competir contra la Unión Soviética. Con la caída del bloque “socialista” comenzó la avanzada (entiéndase retroceso) de las reformas neoliberales en todo el mundo y el desmantelamiento del antiguo Estado de Bienestar, se había vencido al marxismo en el terreno de las ideas, aunque no de la manera que entenderían los Hegelianos, el marxismo fue eliminado sin siquiera ser vencido teóricamente, ése es el gran problema: ¿Cómo vencer en el terreno de las ideas a los apologistas del capitalismo (mass media)? En realidad el marxismo no fracasó, lo que fue vencido por el capitalismo fue la revolución marxista de los pueblos, nunca hubo argumentos más o menos decentes que pudieran poner en predicamento dicha teoría, en nuestra sociedad del homo viden ya no es necesario el uso de la razón.
¿Cuál es la llave revolucionaria? Me respondería Marx: Las contradicciones del capitalismo y la conciencia del proletariado. ¿Las contradicciones que hay en los pueblos de África y Asia son suficientes? ¿Por qué encontramos elementos con un alto grado de desconocimiento del sistema contra el que luchan como los “indignados” en países de primer mundo llenando las plazas públicas? ¿Son revolucionarios o reaccionarios? ¿Cuál es la piedra angular del dominio ideológico que sufrimos los pueblos? ¿Las redes sociales? ¿Los mass media? ¿Los instrumentos alienantes (ipod, Xbox, PSP…)? ¿El individualismo? ¿La división del trabajo revolucionario (ambientalistas, antiespecistas, feministas, leninistas, trotskystas, estalinistas, anarquistas y las respectivas subdivisiones de cada uno)?
Tenemos un problema muy grande y difícil de resolver. La época en la que la propiedad privada de los medios de producción era cuestionada ha quedado en el pasado, el paradigma del marxismo sufrió un revés del que no sabemos cuándo podrá recuperarse, el poder del capital es tan grande que en sus manos está el futuro de la humanidad, con apretar un botón pueden arrasar con la mayoría de las especies de nuestro planeta, los mayores beneficiarios del sistema con un ordenamiento pueden eliminar todos los sistemas de pensamiento hegemónicos y llevarnos por un camino que no necesariamente será en sentido evolutivo desde el punto de vista espiritual y material. ¿Qué nos hace pensar que la fase siguiente al capitalismo será el socialismo? Marx no tenía idea de que antes de que el capitalismo se derrumbara existirían tecnologías de control social tan poderosas que evitarían la reproducción de cualquier germen antisistema.
Salvador Enríquez
30 de octubre de 2011
De acuerdo, el motivo que nos tiene aquí, la fuerza que nos hace vertir aquí, en este espacio, nuestras ideas y opiniones es la busqueda de un mundo mejor, de una sociedad más igualitaria, la construcción de una utopía.
Me parece que la sociedad actual no ha sido comprendida en su totalidad, en primera porque como menciona Dussel en su Política de la Liberación, el descubrimiento de América fue el inicio del sistema mundial. Eso me parece un hecho sumamente importante, creo que el hecho de reducir el mundo a un mercado mundial es sumamente negativo, es decir, se elimina toda cultura y se sustituye por lo economico.
Creo que el hecho de que la división social del trabajo haya sido ejercitada durante tanto tiempo ha permeado a tal grado que ya nos es imposible pensar al mundo como un todo, es decir, como un ente indivisible sino que vemos al mismo como la suma de partes individuales que hacen un todo, puede parecer que es lo mismo pero, no es así. Ver al mundo como la suma de partes individuales refleja el grado de penetración de la modernidad en nuestras mentes, esa individualidad tan joven pero que a la vez, en tan poco tiempo, nos ha causado tanto daño como sociedad.
Sobre si el Marxismo es vigente como herramienta para comprender a la sociedad me parece que es la mejor, por lo menos no conozco otra más eficiente. El marxismo tiene su base en entender a la sociedad a través de un análisis de la posesión de los medios de producción y de las condiciones sociales que esto genera, las condiciones materiales por supuesto. En una sociedad como la actual en la que el progreso y la felicidad se miden en función de la propiedad material.
La sociedad no ha cambiado en nada, las formas sí. Aplicando a Proudhon podemos decir que la sociedad ha ¨progresado¨ más no se ha ¨revolucionado¨, no veo porque el marxismo ha de ser obsoleto, el capitalismo sigue siendo vigente. Creo que Marx desarrollo el materialismo histórico para entender a una sociedad capitalista, así como la actual. Lo que hace falta es desarrollar métodos auxiliares, se ha desarrollado el capitalismo, cierto es, pero también lo han hecho las ciencias, todas, esa es la diferencia. El capitalismo ha sabido echar mano de los mercenarios de cada ciencia, se ha vuelto multidisciplinario, ya no se limita a lo económico y militar, he infiltrado a todo el conocimiento, el positivista, claro es.
El marxismo tiene que ponerse en igualdad de condiciones, la lucha debe de ser con las mismas armas, en igualdad de condiciones.
Gonzalo Buendía
31 de Octubre del 2011
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1) Marx afirmaba que las categorías estaban determinadas a una época histórica, sin duda, el mismo marxismo es para una época determinada pero continúa siendo esta, porque nociones como plusvalía son perfectamente validas mientras exista el capitalismo.
2) En el tomo 3 del capital (en la tendencia a la baja de la tasa de ganancia) vemos como Marx reconoce la capacidad del capitalismo para superar sus crisis. Si Marx creyera que las crisis cíclicas del capitalismo lo acabarían sin remedio ¿Para qué dedicar esfuerzo en la liga de los trabajadores comunistas o en la primera internacional? La respuesta es simple Marx sabía que para vencer al capitalismo tenía que politizar al obrero (hacer que tomara conciencia de clase), este es el objetivo del manifiesto del partido comunista. Entendamos que el marxismo sabe que el capitalismo se balancea en la cuerda floja (dado sus contradicciones) pero este no caerá solo hay que empujarlo.
3) De acuerdo con la relación entre la embestida neoliberal y la caída de la URSS, nos falta un ejemplo que seguir, al que nos muestre que los oprimidos pueden liberarse, para ser libres y no para caer nuevamente en las manos del tirano, desde la caída de la URSS hemos estado perdiendo todo lo que se ganó en el estado bienestar y ahora vivimos el terrible “repliegue del proletariado” (partido comunista de Chile).
4) El socialismo solo será la siguiente fase si lo construimos, sino la burguesía podría tomar la ventaja y construir algo aun peor.
Roberto Patos
01-11-11
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Es importante subrayar esta frase de Gonzalo: “…creo que el hecho de reducir el mundo a un mercado mundial es sumamente negativo, es decir, se elimina toda cultura y se sustituye por lo económico”.
¿Por qué los marxistas somos tan reduccionistas en nuestros análisis respecto a la complejidad de la sociedad tratando de limitarlos sólo a las relaciones sociales de producción? Yo entiendo perfectamente que esa relación es fundamental y es una de las bases de la sociedad, también comprendo que en una sociedad utópica esa relación necesariamente debe ser abolida o que ella determina el ordenamiento de poder que rige las sociedades y Estados modernos, pero sin afán de demeritar a Marx o a los análisis marxistas me parece insuficiente entender la sociedad a través de esa relación. Más allá de entender el principio que rige nuestra sociedad debemos elevar nuestro nivel analítico, notaremos que conforme se aleja la relación del principio fundamental ya no parece estar tan ligado a aquel (aunque seguro que indirectamente lo está), si pensamos en la apatía como constante en las clases desfavorecidas no encontraremos al modo de producción como la causa de esa apatía, sin duda sirve como base para la existencia de ese fenómeno (es como si intentáramos explicar los fenómenos sociales a partir del análisis del sistema solar) pero si nuestro objetivo es encontrar una relación causal a dicha apatía necesariamente tendremos que mirar hacia la superestructura, también me parece que ahí es donde encontraremos el germen revolucionario y la clave para detonarlo.
¿Dónde queda la superestructura? Para empezar no queda duda que ella está subordinada al pensamiento de la clase dominante. La existencia de una disidencia es una constante en el modo de producción capitalista, sin duda eso es producto de las contradicciones inherentes al M.P.C.
Mi hipótesis es que no necesariamente encontraremos ahí – en la superestructura– patrones que obedecen a la relación fundamental de producción, confieso que no encuentro un ejemplo que funcione como comprobación de aquello que planteo. Espero me ayuden a resolver este problema.
En el punto dos Roberto plantea algo interesante: “…Marx reconoce la capacidad del capitalismo para superar sus crisis (…) sabía que para vencer al capitalismo tenía que politizar al obrero (hacer que tomara conciencia de clase)…”
¿Qué pasa cuando intentas resucitar una teoría del siglo XIX en una fábrica actual? Quizá nuestro gran reto será encontrar el aspecto de la estructura mental que determina la apatía (o la no apatía) de las personas respecto a los problemas que las rodean, descubrir la fórmula que fabrica mentes revolucionarias, encontrar similitudes y relaciones entre la repentina toma de consciencia de los diferentes pueblos.
Salvador Enríquez
01 de noviembre de 2011
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Bueno, sobra decir que si en algo estamos de acuerdo es que la sociedad no ha cambiado en su fondo, es decir, la misma sociedad se ha convertido en una especie de mercancia que se adapta al consumidor meta, muchas presentaciones, algunas más oscuras que otras, otas muys vistosas, es un producto más.
Voltear a la super - estructura es, en mi opinión, un circulo vicioso. No podemos entenderla sin recordar que está esta manejada por aquellos que tienen los medios de producción. La relación social que genera la presencia o ausencia de de dichos medios sigue siendo la misma. No veo un cambio de fondo.
Por qué los marxistas se limitan a analizar los medios de producción? me parece una excelente observación. Creo que esto es una consecuencia inequivoca de la división social del trabajo, además de volvernos cada vez más dependientes los unos de los otros, cosa muy pocas veces reflexionada, dicha división nos ha quitado valiosas herramientas para ascirnos de la realidad. Se nos ha colocado una venda en los ojos, nuestros ojos no alcanzan a tener una visión panoramica del mundo, una sistemica. A la vez, funciona como una barrera que impide la comunicación entre los profesionistas.
¿Cómo explicar el conocimiento social a un medico, ni se diga a un ingeniero? Tomese esta interrogante como algo serio, es decir, la diferenciación del lenguaje es una barrera. De nada sirve tener la ¨verdad¨ o una visión critica si no se es capaz de difundirla.
El analisis de la posesión de los medios de producción es nuestra tajada de la repartición del pastel del conocimiento. Importante es retomar el concepto de que el capitalismo, además de estar en la tablita y de superar apenas sus crisis ciclicas, se ha vuelto multidisciplinario. Ahí encontramos al Mass - Media y sin duda, a la super - estructura.
Gonzalo Buendía
01-11-11
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Bueno, sobra decir que si en algo estamos de acuerdo es que la sociedad no ha cambiado en su fondo, es decir, la misma sociedad se ha convertido en una especie de mercancia que se adapta al consumidor meta, muchas presentaciones, algunas más oscuras que otras, otas muys vistosas, es un producto más.
Voltear a la super - estructura es, en mi opinión, un circulo vicioso. No podemos entenderla sin recordar que está esta manejada por aquellos que tienen los medios de producción. La relación social que genera la presencia o ausencia de de dichos medios sigue siendo la misma. No veo un cambio de fondo.
Por qué los marxistas se limitan a analizar los medios de producción? me parece una excelente observación. Creo que esto es una consecuencia inequivoca de la división social del trabajo, además de volvernos cada vez más dependientes los unos de los otros, cosa muy pocas veces reflexionada, dicha división nos ha quitado valiosas herramientas para ascirnos de la realidad. Se nos ha colocado una venda en los ojos, nuestros ojos no alcanzan a tener una visión panoramica del mundo, una sistemica. A la vez, funciona como una barrera que impide la comunicación entre los profesionistas.
¿Cómo explicar el conocimiento social a un medico, ni se diga a un ingeniero? Tomese esta interrogante como algo serio, es decir, la diferenciación del lenguaje es una barrera. De nada sirve tener la ¨verdad¨ o una visión critica si no se es capaz de difundirla.
El analisis de la posesión de los medios de producción es nuestra tajada de la repartición del pastel del conocimiento. Importante es retomar el concepto de que el capitalismo, además de estar en la tablita y de superar apenas sus crisis ciclicas, se ha vuelto multidisciplinario. Ahí encontramos al Mass - Media y sin duda, a la super - estructura.
Gonzalo Buendía
01-11-11
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La apatía del proletariado es una duda que asido el dolor de cabeza de muchos soñadores, el proletariado sucio o de camisa blanca, en minas o frente a una computadora. Hemos tratado al proletariado como una clase homogénea (grave error diría Mao) porque esta clase solo lo es en la estructura, en la superestructura es inmensamente diferente, si vamos a analizar la apatía del proletariado es preciso realizar una clasificación que aunque parezca burda al principio tenga un carácter sumamente practico.¿Pero qué elementos usar para dicha clasificación? ¿Su nivel de salario? Tentador pero sumamente erróneo, los trabajadores más pobres no son necesariamente revolucionarios, al contrario al haber vivido siempre sumisos a las ideas religiosas y no haber tenido la posibilidad de una educación humanista, lo considero sumamente conservador y contrarrevolucionario, pero claro el trabajador pobre tampoco es homogéneo.
Pensemos ¿Qué explotados son más combativos? En mi mente giran mineros, campesinos y maestros, en los maestros hay un grado de obviedad, pero mineros y campesinos ¿Cuál es nuestra respuesta para eso? Los campesinos son sumamente pobres y según mi análisis desarrollado arriba los tacharía de inmediato de contrarrevolucionarios; recordemos que estos oficios son herederos de sindicatos que en algún punto de la historia fueron fuertes, aunque la CTM hoy se ha un chiste en sus comienzos llevaba la bandera de la lucha de clases, además estos oficios que denominare clásicos han tenido una trayectoria histórica vivieron el auge del marxismo mundial y lo aplicaron as u realidad, además de que la explotación es más evidente. Mi propuesta es considerar que los oficios históricos con una larga trayectoria histórica o como yo les llamaría “clásicos”-son más combativos.
En contraposición los oficios con grado más reciente de creación a los que denominare (a pesar de ser un atrevimiento de mi parte) “oficios posmodernos” estos donde la explotación es mas disimulada, donde el trabajador usa traje y su labor es en mayor medida intelectual que físico. Los ingenieros, arquitectos sin duda son explotados, es mas tienen una tasa de explotación mayor que el campesino, sin embargo son sumamente conformistas con sus condiciones de trabajo, pocas veces se organiza y pero aun mas no se siente explotado. La burguesía les ofrece un mayor grado de consumo y le permite incluso explotar a otros trabajadores (claro el no se queda con la plusvalía) pero si le da un status de explotador con lo cual niega más aun que el mismo es el explotado.
La solución de este problema sin duda es la educación y no necesariamente la de las aulas, la educación como proceso de retroalimentación intelectual con el medio en cual se vive, los medios de comunicación burgués disfrazan la verdad, pero una cultura propia del proletariado no podrá disfrazar el medio en el que se vive, no podrá engallarse a sí mismo como lo hace la burguesía.
Ahora esta educación se puede dar en las aulas (aunque como ya dije no está limitada a estas) la UNAM soñaba con este principio, la enseñanza antes del neoliberalismo se daba por el modelo “constructivista” que consistía primeramente en que el conocimiento no está determinado que había que construirlo, no era admisible creer que por leer los libros del plan de estudios o por memorizar conceptos ya eras un profesionista, no el conocimiento no podía ser metido en una “guía” para aprobar exámenes; una profesora en una asamblea en economía lo expreso bellamente: “la UNAM en esos momentos no creaba ingenieros, no creaba doctores, no creaba licenciados, creaba seres humanos” Pero esa época acabo y se implemento el nefasto “modelo de competencia” que asume lo contrario el conocimiento puede y debe ser encapsulado, debe ser reducido a conceptos a guías, etc. (Este encuentra su máxima expresión en el SUA y el SUAD) además este sistema destruye la idea de una educación integral, el ingeniero solo debe dominar sus formulas enfocarse a ellas y no voltear a otro lado…
Roberto Patos
04-11-11
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Gonzalo dice que observar la superestructura es mirar un círculo vicioso, porque no puede ser entendida sin tomar en cuenta las relaciones sociales de producción que sirven como base a la existencia de la superestructura. Estoy de acuerdo aunque intentaré resolver nuestra confusión.
Es verdad que la superestructura obedece a un principio profundamente ligado al modo de producción imperante, sin embargo, el hecho de que obedezca a ese principio no significa que podamos festejar el entendimiento del complejo entramado que se da en la superestructura social.
Por ejemplo, (tomemos el precepto de que la teoría evolutiva de Darwin es real) si entendemos la ley de la selección natural que rige la evolución de las especies estaríamos asegurando que podemos entender a la sociedad humana a través de dicho conocimiento, sin embargo, aunque nos sirve como punto de partida, la gran complejidad que caracteriza a nuestra sociedad nos obliga a enfocar nuestros análisis en abstracciones cuyo nivel de explicación de un fenómeno sea más acorde con la sociedad que se busca entender. Es cierto que nuestra especie sigue experimentando una lucha por la supervivencia pero el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas provoca que sea modificado el principio sobre el que descansa la sociedad. Hacer un análisis mucho más elevado de lo que encontramos en la inmediatez de la base no niega la influencia que ésta tiene sobre toda la estructura y superestructura, simplemente se usan herramientas mucho más sofisticadas para entender una sociedad más compleja.
La estructura de la sociedad capitalista actual no me parece un problema o reto por conocer, haciendo un ejercicio interdisciplinario podemos dilucidar los grandes engranes estructurales de nuestra sociedad, sí es un reto entender la evolución que se da en la estructura ya que dicha evolución obedece a la realidad superestructural la cual es difícilmente inteligible.
El gran problema es entender a la superestructura y establecer su relación con la estructura, sería muy reduccionista establecer una relación directa entre el modo de producción y la superestructura. Me parece que para llegar de nuestra base material a la superestructura tenemos que caminar un largo camino, y ahí es donde veo el error de invocar a Marx para tratar de acomodarlo forzadamente a nuestra realidad actual.
¿Cómo pretender cambiar una sociedad que no entendemos más allá de su principio capitalista?
Concluyo el tema: La estructura sirve como base a la superestructura, sin embargo, eso no significa que sea entendida la realidad en ambos ámbitos (de hecho sólo permite entender la estructura en un momento histórico determinado), si no entendemos la superestructura no vamos a poder entender a profundidad la realidad que determina la supervivencia de un sistema tan contradictorio y opresivo. El entendimiento de la superestructura es una misión titánica que requiere un ejercicio interdisciplinario que se eleve más allá de la base estructural fundamental (modo de producción)
sin llevar a cabo un análisis que ignore tal principio.
Sobre la entrada de Roberto me parece que el ejercicio de subclasificación de la clase trabajadora que facilite el entendimiento de la heterogeneidad que la caracteriza puede funcionar, sin embargo, antes de eso sería funcional entender la dialéctica que se da entre la estructura de cada país o zona geográfica con su propia superestructura. Entonces veríamos que antes de llegar a eso tenemos que entender la dialéctica internacional de clases y países.
Sobre la determinación de las ocupaciones como índices de carácter revolucionario también habría que analizar a fondo, por ejemplo, en el ámbito de la educación encontramos una total contradicción de un sistema que busca a toda costa fomentar la ignorancia y la especialización en contraposición a la misión histórica del profesor de hacer del estudiante un virtuoso ciudadano. El caso se repite cuando nos referimos a trabajadores sindicalizados de paraestatales.
Los trabajadores de nuestra época son producto de la evolución capitalista y, por tanto, su contradicción respecto al principio del sistema se ve mucho más reducida y esto se refleja en su apatía.
Insisto en que tenemos que buscar el resquicio en la superestructura que nos permita entender la supervivencia de un sistema opresivo, destructivo y contradictorio. Quizá necesitemos buscar una tendencia psicológica, fisiológica, neurológica, sociológica, etc.
Salvador Enríquez
06 de noviembre de 2011