A propósito del respeto y la tolerancia a las libertades individuales y de la parcialidad e imparcialidad
La clase de Historia de México Contemporáneo fue –y ha sido-- el escenario de un debate muy interesante referente a los pensamientos liberales. Los argumentos giran en torno a si tenemos derecho a imponer nuestra voluntad (aunque sea “la de la mayoría”) sobre la de otr@ individu@, en el mismo sentido se reclama a los “rojos” (por usar un tipo ideal) una supuesta parcialidad e intento de imponer su opinión por encima de “la diversidad” de opiniones y la aceptación, respeto y tolerancia de las diferencias.
Intentaré hacer una interpretación desde el punto de vista marxista de estos posicionamientos para abrir el debate sobre el significado de dichas doctrinas universales en la “sociedad de la tolerancia”.
¿Cuál es la condición natural de la evolución (en todos los sentidos)? No es otra cosa que la dialéctica entre dos elementos, hago un larguísimo paréntesis: no me gustaría que se me interpretara que se da sólo con los choques entre opuestos o antagónicos porque eso me obligaría a tener una teoría más elaborada en la que demostrara que dos elementos que no sean totalmente antagónicos (aún así surge la dificultad de discernir la referencia de antagonismo) no pueden generar una síntesis que pueda ser considerada como una fase superior de la evolución, por si fuera poco, también es difícil discernir lo que refiere a la evolución, en mi caso lo tomaré como una mayor adaptación al medio que la anterior fase, lo que se cristaliza en una mayor probabilidad de supervivencia.
Me quedo con la dialéctica como una relación entre dos (o infinitos) elementos generando “algo” cuya probabilidad de supervivencia y dominio del medio es mayor al anterior.
Los modos de producción en los que existe la apropiación de los medios de producción por una minoría se caracterizan precisamente por evitar a toda costa la dialéctica en todos los ámbitos de la vida, en ese sentido, es preciso decir que el capitalismo no es la excepción, pero sí la versión más avanzada de dicha limitante, en los anteriores modos de producción “lo verdadero” no tenía ninguna relación con la experiencia o prueba empírica, eran relaciones impuestas bajo un régimen extremadamente represivo y poco permisible en el terreno de las ideas, la dialéctica era imposible porque los argumentos que sostenían en régimen no se basaban ni remotamente en cuestiones relacionadas con la racionalidad e ideas ilustradas sino que eran expresiones –ni siquiera cuidadosamente elaboradas—que legitimaban totalmente la realidad cotidiana.
Volviendo a lo que nos ocupa, al régimen capitalista, es natural que sus expresiones históricamente determinadas estén totalmente circunscritas a la evasión de la dialéctica, a pesar de ser el modo de producción con la superestructura menos represiva y más racional.
Antes de pasar al análisis de lo parcial e imparcial merece la pena decir que es absurda la pretensión de la ciencia y la academia de eliminar la subjetividad del individuo, toda nuestra vida práctica –y por lo tanto la metafísica—está plagada de subjetividades.
En el régimen capitalista lo imparcial es aquello que respeta la división entre el mundo metafísico y el mundo material, aquello que no trasciende del terreno de las ideas, lo que no se compromete con una realización de la idea en el mundo real. Lo parcial es aquello que obedece a intereses de cualquier tipo, los individuos son sistemáticamente reprimidos en el momento en que comienzan a evidenciar una tendencia propia e intentan cristalizarla dialécticamente, para el modo de producción capitalista los individuos que desarrollan intereses contrarios a la lógica imperante son seres con intereses de clase, en el sentido peyorativo de la palabra, ya que son vistos como personas con deseos “impuros” y que no son políticamente correctos.
El respeto y la tolerancia como “valores” burgueses significan también evasiones muy sofisticadas a la dialéctica y el enfrentamiento, ambos valores hacen alusión no a concepciones internas de las personas sino a la actitud que deben tomar respecto al exterior para ser considerados buenos liberales y humanistas, así aunque en tu interior no soportes el asesinato de animales con fines de “diversión” el sistema te dice que debes permanecer callado y permitir a las personas disfrutar del libre albedrío.
Cosa contraria pasa cuando la burguesía se enfrenta a la temida lucha de clases contra la clase trabajadora, en ese momento toda la sociedad burguesa elimina su apatía dialéctica y toma todas las armas a su alcance para difundir la propaganda parcial en detrimento de los seres humanos que en el uso de su libertad deciden tomar el poder político y económico burgueses.
Es muy interesante la dualidad de un sistema que en cuanto ve de cerca el peligro utiliza todos los medios posibles para perpetrarse (incluyamos ahí a todos los elementos sociales que reproducen los esquemas, sea cual sea su situación productiva) y en tiempos de relativa paz social mantiene el paradigma de la libertad y la sutil evasión de la dialéctica.
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